Esta lucha empezó en el 2000. Viajamos por todo el país recogiendo firmas para reformar la Ley 100. Reunimos más de doscientas mil, pero no alcanzaron, siquiera, para inscribir el referendo que proponíamos.
Sin embargo, el movimiento despertó la conciencia de los profesionales de la salud y en el 2001 fundamos, con la participación de casi todas las sociedades científicas médicas y no médicas, la Asociación Nacional de Profesionales de la Salud para Reformar la Ley 100 –Asorreforma-. Para darle un carácter más universal, más proactivo y menos coyuntural, en el 2003 la convertimos en la Asociación Nacional de Profesiones de la Salud –Assosalud-., que hoy cuenta con 64 sociedades científicas, un periódico (El Signo Vital), y una tarjeta de crédito de marca compartida con Visa y Davivienda, que produce utilidades para ayudar a sostener la sede administrativa de la Asociación y de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas –ACSC-, el Colegio Medico Colombiano –CMC- y la Asociación Medica Estudiantil –Acome-.
Los colegios
En abril del 2003 Asorreforma y la ACSC crearon el CMC para adaptar el gremio al nuevo país que creó la Constitución de 1991, es decir, para desarrollar el artículo 26 que dice: las profesiones legalmente constituidas pueden formar colegios. La ley les dará funciones públicas. Otras profesiones de la salud hicieron lo mismo.
Inmediatamente se crearon los colegios, Assosalud, la ACSC, el CMC, Acome y el Colegio Nacional de Odontólogos, entre otros, empezaron a trabajar en un proyecto de ley que nos permitiera esas funciones públicas. El proyecto hizo su trámite en el Congreso, fue revisado en la Corte Constitucional y está a la espera de la sanción presidencial. Entre otras cosas buenas, esta ley dará a los colegios de profesionales de la salud la potestad de entregar la tarjeta profesional y, junto con las Sociedades Científicas, recertificar a los colegas.
Misión imposible
En la legislatura pasada hubo 14 proyectos para reformar la ley 100. Ninguno pasó. En Assosalud redactamos e impulsamos uno que contenía elementos estructurales, pero fue derrotado. Apoyamos otro que, si bien no satisfacía nuestras aspiraciones, era mejor que el escenario de Ley 100. Sin embargo, aunque apenas tocaba tangencialmente los intereses del gran capital, fue hundido, y; lo peor de todo: la actual legislatura va por el mismo camino, de manera que si se logra modificar la ley, no será de forma sustancial.
Lo anterior nos enseña que el país le sigue apostando al aseguramiento individual, a través del subsidio a la demanda manejado por el sector público y el privado. Léase EPS, ARS y competencia entre éstas y el moribundo Seguro Social.
Lo cierto es que, a pesar de la reforma, si se llega a dar, los profesionales y la salud de la población seguiremos en el limbo. El inmenso capital que representan seis años de arduo trabajo organizacional se puede perder si no nos movemos ahora en la dirección correcta.
Adiós inocencia
Es tal la situación de los trabajadores de la salud que todo el mundo cree, y lo peor, nosotros también, que somos obreros; y vamos a morir con la conciencia de que somos obreros.
Históricamente a este planeta lo han transformado dos fuerzas interdependientes: el capital y el trabajo. La razón primaria del gran capital es reproducirse, generar más capital y para eso se vale del trabajo; mientras más barato sea, la viabilidad y el rendimiento serán superiores. En cambio, la esencia del trabajo es sobrevivir, por eso las máquinas no son trabajo, son capital, porque ellas aunque trabajan, no viven. Otra cosa es que nos quieran convertir, ya no en obreros, si no en máquinas.
Desde finales del siglo XX el gran capital anda por el mundo buscando mano de obra barata y, como el rey Midas, convirtiendo lo que toca en oro para él y pobreza para los demás.
La salud en Colombia no es la excepción. Legitimadas por la nueva Constitución y por la Ley 100, las EPS y ARS son su expresión. Sin embargo, estas organizaciones no son las únicas que se lucran de nuestro trabajo (algunas son mejores patronos que el Estado y que algunos capitales artesanales), pero crearon un mercado caótico y perverso que propició el ambiente para que cayeran, como plaga, una nube de saqueadores oportunistas y corruptos, cuyo único fin es enriquecerse, convirtiendo el conocimiento, la ética, la responsabilidad profesional y la salud de la población en instrumento de su codicia.
Todo lo anterior nos enseñó que la única manera de rescatar las profesiones, los profesionales de la salud y la salud de los colombianos es mediante la organización de estructuras empresariales, con vocación y raíces gremiales, que combinen el capital y el trabajo con el conocimiento, el profesionalismo y la ética.
Verdadera revolución
Multipro es la abreviatura de multiproyectos. Es una inspiración de algo que llamamos capitalismo democrático o capitalismo social: un capital que pertenece a muchos y esos muchos son científicos-trabajadores. Pensamos que esta es la respuesta lógica al gran capital de unos pocos, que sin ser trabajadores y mucho menos científicos, se lucran de un capital y de un trabajo que labora de día y de noche para ellos.
La esencia del capitalismo democrático es una verdadera relación simbiótica con el trabajo y el conocimiento: no hay obreros ni patronos, hay una comunidad científica trabajando por los supremos bienes de una nación, del sector y de sus miembros.
Las empresas creadas por estos capitales pertenecen a muchos microcapitales que, a la vez, pertenecen a mucha gente con muchas sinergias (social, política, familiar, amistosa, médico-paciente, profesor- alumno, etc.).
Multipro es el antídoto natural contra las fuerzas sinérgicas del mal (globalización, neoliberalismo y corrupción), que se lo están tragando todo (ética, moral, valores, profesiones, juramento hipocrático, acto médico, vocaciones y vacaciones; vidas, ilusiones). Su bulimia es tal que se están engullendo al Estado, la sociedad civil, la seguridad social pública, la salud pública, los hospitales públicos, sindicatos médicos.
Multipro es un holding company, un capital financiero que se ocupa del control de otras empresas subsidiarias, manteniendo una mayoría de acciones en ellas. Además, realiza funciones administrativas y de mercadeo en esas empresas. Es una forma de organización que permite trabajar con otra compañía sin comprar sus activos, permitiéndole conservar su nombre y reputación.
Multipro es el holding de los profesionales de la salud independientes, donde el aporte accionario de cada profesional es exactamente igual para todos.
STEVENSON MARULANDA P.
Presidente Colegio Medico Colombiano y Asociación Colombiana de Cirugía
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