En el mundo, entre el 30% y el 50% de las personas está genéticamente predispuesta a desarrollar anticuerpos ante la presencia de sustancias alergenas que están en el ambiente (el término médico es atopia), según datos de la Organización Mundial de Alergia. Sólo la rinitis y la conjuntivitis alérgicas afectan a más de 115 millones de personas. Otra característica importante, es que atacan especialmente a la población infantil.
La alergia es una reacción fisiológica provocada cuando el sistema inmunológico identifica erróneamente una sustancia normalmente inofensiva como nociva para el cuerpo. El cuerpo humano se defiende frente a las sustancias nocivas tales como virus o bacterias, pero algunas veces las defensas responden agresivamente a sustancias normalmente inocuas tales como el polvo, el moho o el polen o los alimentos.
El sistema inmunológico humano genera grandes cantidades de anticuerpos denominados inmunoglobulina E (IgE), un arma química compleja destinada a atacar y destruir al supuesto enemigo externo. Cada anticuerpo IgE se dirige específicamente a un alergeno en particular. En este proceso de lucha contra la enfermedad, se producen y liberan sustancias químicas inflamatorias tales como la histamina, las citoquinas y los leucotrienos.
Las alergias se manifiestan por medio de rinitis, mala ventilación, comezón nasal y secreción nasal, estornudos, picazón en los oídos o en el techo de la boca, conjuntivitis alérgica (ojos rojos, irritados, llorosos), dermatitis atópica (piel enrojecida, irritada, reseca), urticaria (ronchas o verdugones que producen comezón), asma (problemas de ventilación tales como falta de aliento, tos, respiración sibilante); dermatitis por contacto (erupción de la piel que produce comezón), etc.
Definir para el especialista un diagnóstico preciso de la alergia no es tan fácil ya que los agentes alergénicos están por todas partes, como el polen, los alimentos, los fármacos, los mohos, las escamas y pelos de animales domésticos, los aditivos químicos en los alimentos, entre otros.
Para Alberto de Zubiría, inmunólogo experto en alergias, en los últimos años el balance en el tratamiento de la enfermedad alérgica es positivo, ya que es una de las pocas enfermedades en las que se pueden atacar las causas. Asegura también que todavía confía en los medios tradicionales para su tratamiento y que a las nuevas pruebas para la detección de los alergenos, como las de sangre, les falta todavía sustento científico.
“La herramienta más inteligente para iniciar el tratamiento de una enfermedad alérgica es descubrir cuáles son los desencadenantes, es decir, los alergenos causantes de la enfermedad, a través de pruebas alérgicas que se realizan en la piel del paciente y que son conocidas como el test de prick”.
Respecto a las nuevas pruebas para la detección de alergenos, que se realizan mediante un análisis de sangre, de Zubiría manifiesta “que es difícil todavía confiar en que éstas logren detectar con precisión la sensibilidad de un individuo frente a los alergenos, más, si se quiere evaluar un amplio número de alergenos. Además, suelen ser mucho más costosas”.
La primera medida contra las alergias es el control del medio ambiente, el polvo, los pelos de animales, ácaros de polvo, que son sustancias irritantes. El segundo paso es farmacológico, para lo que se utilizan los inhibidores de histamina, y el uso de inhaladores nasales que se usan como antinflamatorios.
Respecto al tratamiento de la enfermedad, de Zubiría afirma que frente a los nuevos desarrollos, la inmunoterapia es la que logra tener un mayor consenso entre los científicos, en cuanto a su eficacia y utilidad en rinitis alérgicas severas, como en formas moderadas de alergias, en donde no hay una respuesta clínica adecuada frente a tratamientos farmacológicos.
La inmunoterapia consiste en la administración gradual y progresiva en dosis creciente de un alergeno al cual un individuo se ha sensibilizado, el objetivo de este tratamiento es generar resistencia inmunomodular para regular la respuesta del organismo a los alergenos o a los agentes externos y disminuir los síntomas
Una de las grandes dificultades que afrontan los pacientes alérgicos es lo que se denomina la marcha alérgica, debido a que la enfermedad alérgica tiene un desarrollo dinámico a lo largo del tiempo y, como consecuencia de ello, el alérgico puede pasar de un asma a una rinitis y de una rinitis a una dermatitis atópica. Por esta razón, lo más efectivo es tratar de modular la respuesta del organismo para que el paciente tenga una mejor calidad de vida.
“La gran ventaja de la inmunoterapia, por ejemplo, es que una vez terminado el tratamiento (de dos a tres años) en la mayoría de los casos, se mantiene posteriormente su efecto clínico, reduciendo el riesgo del asma a futuro”. Así mismo, “se garantiza que se reduce el proceso de la marcha alérgica de 10/10 a 2/10 0 1/10, disminuyendo las posibilidades de que se convierta en una enfermedad de carácter crónico, que afecta la calidad de vida”, afirma de Zubiría.
Costos de las pruebas para alergias
Las pruebas para alergias pueden tener un costo aproximado de $160 mil por persona y no están cubiertas por el Plan Obligatorio de Salud. Sobre las nuevas pruebas de alergias, que consisten en un análisis de sangre, el costo oscila entre los $2 millones, lo que incluye el traslado de las pruebas a un laboratorio especializado en el exterior para que las realice. |